Renuncia del (Ir)responsable
La semana pasada renunció el jefe de la comisión administradora de la ayuda estudiantil encargada de, valga la redundancia, administrar la asignación de crédito con aval del estado (y de las universidades al comienzo). La razón es que hubo un "error informático de carácter involuntario" de acuerdo a la ministra, resultando en que los postulantes fueron ordenados erróneamente y los más necesitados quedaron atrás en la cola.
No me voy a meter en el tema de echarle la culpa "al sistema informático" o a los que lo manejan directamente ni tampoco a lo contrapuesto de los intereses del gobierno (ayudar a los que tienen menos recursos) v/s los que dan el crédito (entregarlo a los más solventes económicamente). Me voy a referir a las renuncias como forma de compensar o "solucionar" un error (¿o será por venganza?), ya sea que la persona reununciante fue la que cometió el error o tenía responsabilidad en general por el funcionamiento de lo que falló. Una renuncia no soluciona nada, y sin embargo es la forma de solucionar un problema de cualquier índole. La gente se queda tranquila porque "alguien renunció" o "alguien fue echado" por causa del problema. Más >>
Pero algo está cambiando. Los afectados en el caso de la asignación de los créditos decían que no querían la renuncia de nadie; querían que los responsables se dedicaran a arreglar el pastel. Es bastante más razonable que permitirles que se desliguen fácilmente y encuentren otro lugar donde dejar la cagá (si me perdonan el chilenismo). A menos que sean incapaces de arreglarlo y dejen la situación cada vez peor.
Conozco el caso de una organización donde alguna vez alguien (a quien el 80% de los que trabajan ahí no conocen) generó un proyecto que dejó un hoyo financiero del orden de los millones de dólares. Esto fue hace bastante tiempo, y los que quedaron junto con los que han llegado son los responsables de ir pacientemente tapando el hoyo. La persona que renunció o fue echada encontró otro lugar donde trabajar, y se desligó completamente de eso.
Claro, cuando alguien se manda una de esas, el resto probablemente lo quiera lo más lejos posible. Pero si la consecuencia de la irresponsabilidad es tan light (salvo casos extremos, como Dávila en Codelco), qué es lo que nos mueve a hacer bien la pega? Pareciera que solamente el orgullo profesional de hacer bien las cosas y otras motivaciones personales (mandamientos religiosos, humanistas o de otra índole).
Entonces, más que enseñar exclusivamente la parte técnica para una profesión, se debiera dar especial énfasis a desarrollar ese orgullo y las ganas de hacer las cosas bien. Si lo pensamos bien, eso es consistente con el hecho que los profesionales que se han desarrollado en ciertas organizaciones tienden a ser buenos profesionales. Y no es porque se enseñe explícitamente en las aulas, es más bien algo que se adquiere por osmosis, tiene que estar presente en el ambiente y se absorbe a través de la piel...
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Si, es una pésima idea
Es derramar sangre para mantener tranquilo al "respetable".
Por otro lado, en las organizaciones políticos es una táctica bien conocida: siempre la oposición pide la cabeza más alta que pueda obtener a partir de un error.
Definitivamente por este camino no avanzamos.
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Mañungo
¿Qué hacer cuando alguien se equivoca?
Yo creo que echar a la gente cuando se equivoca es pésima idea, porque, dado que todos cometemos errores, al final garantizamos que los que se quedan con el trabajo son aquellos expertos en ocultar sus errores y no los más competentes.
Tenemos que lograr que la gente que dirige sea experta en dirigir, no experta en cubrirse las espaldas, y para eso, tenemos que permitir que enmienden sus errores también, no destituirlos a la primera.
No me refiero a este caso particular, por cierto, es un comentario general.
—ChaTo
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