Skip navigation.
Sushi Knights

Estados de Ánimo en la "Lectura de Noticias"

::

Me he encontrado en el último tiempo con una situación algo desagradable: Los medios de comunicación (escritos, radiales y televisivos) están tan llenos de juicios, opiniones y tergiversaciones que convierten en “verdad” frases lanzadas al viento, con o sin intención de manipular a la “opinión pública”, pero que generan una sensación de ánimo alterado en la población chilena.

¿Por qué me preocupa y molesta lo anterior? Porque creo que la repetición de verdades a medias y mentiras blancas, grises y negras terminan generando estados de ánimo en la población que perjudican el normal desarrollo de los acontecimientos, y eso es muy delicado y perjudicial. Además nadie, ni personas naturales o jurídicas, ni partidos políticos o gobiernos, pueden pasarse los días aclarando datos, o explicando por qué la verdad es A y no B, o es C, o una mezcla de todas.

Los estados de ánimo son importantes a la hora de dar sentido personal a los estímulos que recibimos. La misma información se percibe de manera diferente dependiendo del estado de ánimo con el cual la recibimos, transformando o coloreando el mensaje a nuestra personal paleta de colores. Por ello cuando se genera un estado de ánimo colectivo tendiente a ver el mundo con desesperanza, rabia, rencor, sospecha, temor, o cualquier idea negativa que se nos ocurra, es más fácil manipular a las personas para que hagan cosas que normalmente no harían.

Un ejemplo que se me ocurre sobre lo anterior es la situación que se dio en los Estados Unidos luego de los atentados del 11/9. Me tocó estar allá unos meses después (en noviembre de ese año) y debo confesar que me atemorizó el leer en el USA Today que los “no ciudadanos” quedábamos (en ese momento era una propuesta aún) sin derechos en caso de que se sospechase que podíamos ser terroristas. En una nación que defiende fuertemente los derechos de sus ciudadanos, y que se jacta de ser la tierra de las libertades, era horroroso el ver como la población no salía a protestar por lo que podría transformarse en una situación fuera de control, y que tiene hasta el día de hoy a personas supuestamente perdidas en Guantánamo, sin derecho a un juicio justo según dicen algunos.

Bastante más cerca, tanto en tiempo como en el espacio, es la situación de nuestra querida capital. Santiago y su glorioso plan maestro de transporte inaugurado a comienzos de año se han transformado en un dolor de cabeza. Muchas, demasiadas personas dicen estar pasándolo muy mal, y eso ha provocado variados conflictos. Pero eso del estado de ánimo es un tema fuerte. La forma de entregar información en los noticiarios y en otros programas de televisión de alcance masivo han generado situaciones que de otro modo nadie se atrevería a aceptar. Por ejemplo, no ha sido poco frecuente escuchar a connotados personajes justificar el que las personas accedan al transporte sin pagar su pasaje, aduciendo la mala calidad del servicio. Aun cuando no soy asidua al transporte público me tocó ver con molestia a personas subir a una micro sin cancelar su pasaje, como verdaderos ladrones. ¿Por qué? A alguien se le ocurrió que las personas tenían derecho a irrespetar los acuerdos sociales por el hecho de estar insatisfechos por un servicio.

De igual manera me he encontrado con otro tema que causa malestar en las personas y ha sido repetido hasta el cansancio por algunos personajes televisivos (periodistas, opinólogos y políticos buscando tribuna), y es el tema de la falta de paraderos para esperar la micro, y cómo afectará esto a la población cuando llueva. Pues bien. De mis largos años de movilización como todos los mortales, en contadas ocasiones vi un paradero de micros, y mucho menos me encontré con alguno cerca de donde debía esperarla. Es más, cuando sí los había eran demasiado pequeños o estaban sucios. ¿Y qué hacía en caso de lluvia? Lo mismo que todo el mundo: usar paraguas.

Explicar, comentar e informar en su justa medida de situaciones como las anteriores es un tema complejo. Las personas tienen miedo, rabia o frustración, y reaccionan muchas veces de manera irreflexiva a las situaciones de estrés, como si fueran una gran masa. Por eso la responsabilidad de quienes disponen de tribuna en medios de comunicación masiva es tan grande, y creo que eso ha sido tomado de soslayo en el último tiempo.

El otro día recordaban una campaña que se llevó a cabo hace algunos años para influir en el estado de ánimo de los chilenos: “Dale una vuelta… Piensa positivo”. ¿Necesitaremos repetirla de vez en cuando?

Fuente foto: Riccio @ Flickr.

Medios y estados de ánimo

Hola. Estoy muy de acuerdo con lo que planteas. Sin embargo creo que todo se origina en la creencia de que los medios de comunicación debieran ser "parciales y objetivos"... y en la práctica no lo son (independiente de que estemos de acuerdo con eso o no, hay que aceptarlo).

Responden a propósitos financieros y políticos, y hay que entenderlos en ese contexto. Y cumplen esa función a cabalidad. Reconocen poco de lo bueno (que lo hay) y en cambio mucho de lo malo (que lo hay también).

Veo poca tele y me informo lo suficiente como para estar al tanto pero no para comprar pomadas. Ni hablar de la farándula en estos días...

¿Habrá que hacer una Ley? No creo. Será suficiente con el día en que los ciudadanos no dependamos de los medios de comunicación para armar conversaciones.

Saludos

El no siempre fácil pensamiento crítico

Imagen de Verónica Achá Alvarez

Considerando que la imparcialidad puede ser más una aspiración que una realidad, y aceptando que las líneas editoriales son las que finalmente determinan la forma de contar que "un hombre mordió a un perro", de todas maneras me preocupa el profundo daño que se puede ocasionar a una sociedad por la forma en que se entrega la información.

En el liceo tuve una profesora que nos hacía preparar una noticia cada semana para comentarla en clases. Creo que ese tipo de iniciativas, bien llevadas, son un ejercicio interesante para favorecer la capacidad de generar opiniones propias y hacer análisis críticos sobre lo que sucede a nuestro alrededor.

Ese es un ideal para mí. Lamentablemente entiendo que existen intereses para los cuales el tener una población más culta y dispuesta a cuestionar la "versión oficial" resulta "peligroso".

Tengo el juicio de que la mayor parte de la población (al menos de lo que puedo percibir en Chile) accede a medios de comunicación masiva sin cuestionar el contenido, o tal vez haciéndolo en términos bastante básicos, y por lo mismo se quedan con la opinión de su canal o medio favorito, y muchas veces ni siquiera son capaces de reflexionar sobre los giros que puede tener dicha postura al agregar nuevos datos.

Recuerdo que en libro sobre "víctimas dignas e indignas" comentaban que un mecanismo de manipulación es el mezclar noticias crudas o dolorosas con la información sobre la cual se quiere generar un estado de ánimo negativo, y por contraposición, rodear de notas alentadoras los temas que se quieren posicionar como deseables o positivos.

Por otra parte, también sucede que la forma de entregar las noticias responde a prejuicios editoriales, muy sutiles e invisibles (tal vez desconocidos), hasta que "alguien" se encarga de hacerlos evidentes. Estoy pensando, por ejemplo, en el estudio La pobreza es noticia realizado hace un par de años por el Hogar de Cristo, donde se observa que la televisión tiende a asociar la pobreza con delincuencia, drogadicción y suciedad.

¿Quién no ha escuchado alguna vez a alguien comentar sobre lo "peligroso" de un cierto lugar o sector de una ciudad?. En mi primer trabajo tenía que visitar colegios del Proyecto Enlaces y recuerdo con pena como algunas personas se manifestaban de esa manera sobre un cierto lugar de Santiago (que resultó ser parte de la población La Legua en la comuna de San Joaquín) y que para mí, por mi historia y experiencia de vida, no era más que un barrio humilde, como hay tantos aquí y en todas partes del mundo, que me tocaba visitar más o menos frecuentemente para ayudarlos a mantener sus laboratorios funcionando y con acceso a Internet.

Por esos mismos tipos de comentarios lo pasé bastante mal en una visita al barrio histórico de Pelourinho en Salvador de Bahía (Brasil), esperando que nos asaltaran en cada esquina. De haber filtrado la información recibida, seguramente lo habría disfrutado mucho más.

Saludos.

---
Venus en el Olimpo
Verónica en Menokitan
http://www.menokitan.cl

En todo caso buscar un

Imagen de Alvaro Ramone

en todo caso buscar un locutor y/o conductor neutral de noticias es imposible cuando se trata de humanos, esa es la gran gracia que tienen las actividades humanas, su falta de mecanicismo (actuar como robot)

Las noticias ...

Imagen de ChaTo

Leyendo tu artículo me acordé de una frase que encabeza un programa de humor en España ... "ya vieron las noticias, ahora verán la verdad".

También me acordé de un experimento, del que ahora no puedo encontrar un resumen pero posiblemente es "Perceived Bias in the Facial Expressions of Television News Broadcasters " en el cual a un grupo de sujetos se les pidió que vieran un segmento de un noticiario de televisión con el volumen apagado, y anotaran en una hoja de papel si pensaban que el reportero en ese momento tenía en su cara gesto positivo, negativo, o neutro. Se descubrió que muchos de los lectores de noticia consistentemente favorecían a ciertos candidatos al hablar de ellos.

Por último, en la wikipedia hay muchos ejemplos de escándalos periodísticos, incluyendo noticias totalmente inventadas.

ChaTo